¿Cómo escribir un Poema?
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¿Cómo escribir un Poema?

¿Cómo aprender a escribir un poema?

Escribir es un reto para cualquiera que quiera emprender la actividad, no obstante escribir poemas requiere mucho más que solo tener la habilidad de escribir, requiere inspiración, creatividad, musa, inventiva, originalidad entre otras cualidades.

Si se está tentado de probar la mano en un par de versos pero no se  está seguro de por dónde empezar, se pueden seguir algunas de las ideas que se presentan a continuación. 

No obstante, para desmitificar el sutil arte de escribir versos, vale la pena leer las opiniones de expertos escritores. Algunas de las ideas que se presentan son producto de sus consejos. 

Hacer una tormenta de ideas sobre el punto de partida

No obligarse a escribir un poema en orden, desde la primera línea hasta la última. En su lugar, se aconseja elegir un punto de partida del cual, el cerebro se pueda agarrar mientras se aprende a pensar en verso.

El punto de partida puede ser una línea o una frase que se quiera trabajar en el poema, pero no se tiene por qué tomar la forma de lenguaje en absoluto. Puede ser una imagen en la cabeza. 

Puede ser incluso una sensación complicada que se quiera representar con precisión, o un recuerdo al que se vuelva una y otra vez. Por ello, se debe pensar en este punto de partida como el por qué detrás del poema, y su impulso para escribirlo en primer lugar.

En opinión de los escritores, los poemas más exitosos articulan algo verdadero sobre la experiencia humana y ayudan a mirar el mundo cotidiano de maneras nuevas y emocionantes. 

Escribir  libremente en prosa

Ahora que se tiene un punto de partida en mente, es hora de comenzar a escribir. Pero no se escribe ninguna línea real todavía. En su lugar, es mejor tomarse este tiempo para profundizar en la imagen, sentimiento o tema del corazón del  poema, y aprender a precisarlo con el lenguaje.

Tomarse un tiempo y anotar todo lo que le venga a la mente cuando se piense en el punto de partida. Se puede escribir en párrafos, eliminar las viñetas, o incluso esbozar un mapa mental. El propósito de este ejercicio no es producir un esquema, es generar un tesoro de materia prima, un repertorio de fragmentos vagamente conectados para utilizarlos al redactar el  poema definitivo.

Elegir  la forma y el estilo del poema

Una vez que se ha tomado el tiempo para pensar el poema, echar un vistazo a lo que la escritura libre produjo. Lo más probable es que se tenga un hermoso lío, de metáforas indisciplinadas, emociones inarticuladas, frases que se desvían o cambian de estructura a medio camino como quimeras gramaticales. 

Esto está bien, porque  hay un poema en alguna parte. El próximo paso consiste en liberar la idea de ese pantano de lenguaje.

Ahora la escritura libre, carente de forma, tiene que ser moldeada y refinada. Eso significa averiguar el tipo de forma que se puede discernir dentro de ella, si es clásica y restringida, por ejemplo, o naturalista y de flujo libre.

Se debe tomar la decisión sobre si escribir en versos libres, o intentar seguir reglas más específicas, como el patrón de rima o de un soneto.  Incluso si el material pide un poema sin restricciones formales, todavía se tendrá que decidir sobre la textura y el tono de su lenguaje. 

¿Cómo escribir un Poema?

Leer para inspirarse

Un poema no es un libro de no ficción o incluso una novela histórica, por lo que,  no se tiene que acumular montones de investigación para escribir uno bueno. Dicho esto, un poco de lectura externa puede evitar el bloqueo del escritor y mantener la inspiración durante todo el proceso de escritura.

Construir un programa corto y personalizado alrededor de la forma y el tema del poema, puede ayudar. Suponiendo que se está escribiendo en verso libre, rico en sentido sensorial y lingüístico, sobre una relación de celos mutuos entre madre e hija por ejemplo.  

En ese caso, se querrá leer algunos poemas imagistas (uso de la imagen como inspiración) clave, junto con algunos poemas que esbozan visiones complicadas de la maternidad en términos no sentimentales.

Empezar  a escribir para una audiencia de uno, usted mismo

Con una escritura libre bajo definición y algo de inspiración a la mano, es finalmente el momento de empezar la parte divertida de redactar el poema.

Pero la presión de producir versos puede despertar la metofobia interior (temeroso de la poesía). Para mantener la ansiedad a raya, se sugiere escribir para uno mismo, no para un público externo.

Algunos expertos escritores de poemas, creen que los poetas pueden determinar la validez de su propio éxito si son cambiados por la obra que ellos mismos están produciendo, si son desafiados por ella, si pone en duda su ética, sus hábitos o su relación con el mundo viviente. 

Cuando se sienta que, la vida ha cambiado ciertamente por ciertas líneas que se  ha tenido la valentía de pensar y luego escribir  en esos momentos, es cuando más el poeta puede sentir que lo ha logrado. 

Leer el poema en voz alta

Un buen poema no tiene por qué ser bonito,  tal vez una fácil y melódica belleza no es su objetivo. Sin embargo, debe cobrar vida en la página con un ritmo conscientemente elaborado, ya sea como un himno o discordante. Para lograrlo, se debe leer el poema en voz alta, al principio, línea por línea, y luego todos juntos, como un texto completo.

Tomarse un descanso para refrescar la mente

A estas alturas, su primer borrador ya debería estar listo. Puede que no sea perfecto todavía, pero a estas alturas, ya se ha escrito un poema.

Ahora, se requiere guárdalo por un tiempo. Probablemente se ha leído cada línea tantas veces que el significado se ha filtrado de las sílabas. Así que se aconseja tomarse un tiempo, para leer algún verso, desmenuzar el poema o incluso reflexionar sobre el próximo proyecto poético. Luego, se puede regresar renovado, porque  el trabajo no ha terminado todavía y se tiene que revisar el poema.

Revisar el  poema

Los expertos enfatizan que la revisión de un poema es un proceso abierto que requiere paciencia y sentido de la actividad. Se debe hacer de manera divertida, y tener paciencia. 

No tomárselo demasiado en serio, y hacerlo. Aunque los poemas pueden parecer más cortos de lo que se está acostumbrado a escribir, a menudo tardan tiempo en ser lo que realmente son porque cambian y evolucionan. Lo más importante es encontrar un lugar tranquilo donde se pueda estar consigo mismo y escuchar de verdad.

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